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Yo también me creí "La exitosa" por andar todo el tiempo de aquí para allá, por tener varios clientes que no podía sostener a la vez, por dormir ya muy de madrugada hasta que colapsé, llegó un divorcio y ya no tenía vida más allá del negocio, o los negocios, porque en ese entonces me metí en mil cosas. 

 

Mi frustración y el tener que enfrentarme a ser mamá soltera y tener que sostener a mi Luna, mi casa, el negocio, los gastos del negocio y de todo lo que sale de imprevisto, me llevaron a darle un giro por completo a mi vida, simplemente porque ya no podía ¡hacerlo todo!.

 

Comencé por depurar, tengo un estudio de Branding y diseño, antes llevábamos redes sociales de diferentes marcas, pero no podía sostenerlas todas, así que eliminé ese servicio y ahí comenzó el soltar, decidí cerrar una tienda en línea de maquillaje que tampoco me daba para sostenerla, ¡ya no me daba tiempo!, también decidí bajarme de algunos barcos que solo me desenfocaban de mi objetivo principal, durante años, simplemente pospuse el crecimiento de mi Mezzanine, tengo algunas teorías del porqué, pero luego te contaré.

 

Conforme más consciencia hacía, llegó un profundo deseo de encontrar un camino diferente, pues como muchas empresarias, inicié vendiendo servicios genéricos de identidad visual, enfrentando la constante devaluación de mi trabajo y la lucha por destacar. Cuando llegó mi Luna marcó un punto de inflexión. Absorción de tiempo, ingresos insuficientes para sostener mi pequeño equipo y la abrumadora realidad de ser una "todóloga" me llevaron al límite.

 

Fue entonces cuando, en lugar de quejarme, decidí buscar soluciones. Me sumergí en la estrategia de marca, rediseñé mi propio estudio de branding (Mezzanine Creativo) y pivoté hacia un modelo premium. La paradoja fue asombrosa: menos clientes, pero más ganancias, más tiempo y la capacidad de pagar justamente a mi pequeño equipo.

 

Este viaje de reinvención me mostró que la clave no estaba en trabajar más duro, sino en trabajar de forma más inteligente, construyendo un negocio sobre cimientos de marca sólidos.

 

Mi propia transformación, de la inseguridad a la acción y de la búsqueda de la supervivencia a la construcción de un legado de paz y prosperidad, es la prueba viva de que mi metodología funciona.

 

Claro, aún no soy millonaria, pero jamás imaginé poder vivir de mis ingresos y que estos vengan de algo.que he construido simplemente me da la libertad que muchas mujeres hoy en día no tienen, pero que estoy segura que la pueden obtener de la mano de sus propios negocios, construyendo su activo más valioso, ¡su marca! y su negocio.

 

Entendí que el éxito no es el que nos venden, sino el que elegimos construir, un éxito que permite vivir y disfrutar la vida mientras se persiguen los sueños empresariales. Esta es un poco de mi historia que hoy comparto para inspirar a otras mujeres a que también puedan vivir su propio éxito con un negocio que destaca y que es elegido por un cliente que las valora.

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